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           Consejo de Formación en Educación

Instituto de Formación Docente de Tacuarembó "Dardo Ramos"

Fachada

 

Mensaje para estudiantes!!!

Estimadas, estimados, queridos estudiantes. En definitiva, futuros colegas; en tanto hoy es tan solo una condición de estudiante la que tienen y me compete los mejores esfuerzos para decirles colega pronto.

Este es el medio que encuentro para hablarles dadas las condiciones que la realidad nos impone.

Imponer es un verbo que viene de larga data y trama en el pensamiento y la práctica educativa; me gusta entenderlo en su acepción de “poner en”, de poner en el campo del otro algo, una inquietud, un conocimiento, un amor, una pasión; una inquietud formulada como pregunta que irrumpe en el medio metro que nos circunda como personas, poniéndonos al borde de una sensible y compleja frontera del alcance del brazo. Para distanciar o abrazar, herir o alegrar la personalidad del otro, la individualidad, su singularidad, base de todo reconocimiento que forja subjetividad.

Los tiempos de aislamiento preventivo por emergencia sanitaria nos han impuesto nuevas formas de tramitar viejos problemas. Si bien el aislamiento corpóreo-social puede resultar una especie de “novedad” no parece desde mi punto de vista tal.

La subjetividad de la “intemperie” es un sentir común dado por las formas históricas que socio-económico y políticamente hemos forjado como humanidad; no hay nada nuevo ahí, genera miedo, angustia y soledad. Esa sensación de “no sentirse en casa” dirá Virno (2003), sólo que, ahora, estando en casa.

La vacuna preventiva, el no sumirse, no dolerse a punto de soledad, no desesperarse; puede ser posible si encontramos una fórmula, aunque transitoria, para algo que sustituya ficticiamente y sólo ficcionalmente, la calidez de un abrazo, un mate compartido, un debate fraterno entre dos cuerpos discrepantes.

Eso requiere, como estudiantes pero como profesionales en formación, suspender el mayor tiempo posible las lógicas que se nos imponen hoy, pensando (siempre complicado porque duele), identificando lo que viene en exceso, pero fundamentalmente decidiendo que se sostiene y optando de que se participa.

Han elegido una profesión digna, noble, hermosa, de un valor social siempre apreciado, estimado, pero poco reconocido. La adversidad y la imposibilidad acompañan este oficio, parafraseando y haciéndole decir lo que no dice a uno de esos de esos viejos que aparecen en los libros y que a mi me encanta, subite a nuestro barco, no te bajes por la adversidad del momento, nuestro carburante es la adversidad cotidiana, porque sabemos que nuestras velas se inflan cuando navegamos en sus mares “para llevar pequeñísimos arenques aunque salgamos a pescar ballenas” (Deligny).

Sepan que aquí estamos, aquí debemos estar. No estamos de vacaciones, estamos formando profesionales en educación; hablen y si no se escucha griten, golpeen las puertas y si no se abren patéenlas, qué sentido tiene ser docente, profe, formador, si ustedes no están? Ustedes son lo que nos constituyen como tales, aquí estamos, aquí debemos estar.

En algún momento habrá un después de esto, haremos cuerpo en el encuentro, esto que vivimos hoy no es, no debe ser entiendo yo, el modo de formar profesionales en educación. Eso de - formar, esa cosa de nosotros, ese oficio, requiere cuerpo, presencia, lazo humano que conmueve con la presencia y ausencia de cada cuerpo; solo ahí se vivencia esa ausencia/presencia, humana, de conocimientos, de historias, de números, de geografías, de lenguas, de mates y esperas, de nervios y solidaridades, de conflictos y negociaciones cotidianas, solo ahí, en el pasillo, en el aula, en la esquina del instituto, en el taller experiencial que nos de/forma, que nos laza en un oficio que a algunos les gusta llamar profesión, está la construcción compleja de una amorosidad por el oficio, no en zoom, no en crea, no en drive, no en wapp.

Cada uno sabe que lo conmueve, mueve y que lo moviliza. Cuando hagamos cuerpo presente, recordemos para que lo vivido no se imponga en su peor versión sino que podamos poner en el campo propio y ajeno lo que entendemos nos mejora. Recordemos cuanto nos ha afectado y alterado estas circunstancias, tan solo para ser más comprensibles de lo humano en nuestras propias experiencias humanas, seamos más rigurosos y exigentes de nuestra profesionalidad para estar a la altura de cualquier circunstancia de mejor modo, estemos más atentos a los gestos mínimos que lo son todo.

El que está que se quede, el que se fue lo van a buscar, el que duda se queda, tan solo por la convicción o el capricho de que nosotros después de esto ya no saldremos a pescar ballenas, traeremos tiburones.

Abrazo fraterno.

Ed Soc Walter López Director IFD Tacuarembó.


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